
Tengo que contaros un caso extraño, que aconteció en mi aposento de lienzos con mi paleta de pintura.
Tengo varios pinceles, gordos, finos y entrefinos. para óleo y acuarela...
para pintar al nene y a la abuela.
Entre ellos tengo un pincel que es presumido y antipático, se pasaba la noche humillando a los otros pinceles baratos.
"¡Yo soy el artista decía el pincel, pinto mejor que nadie, mejor que las manos que me usan, por eso los otros pinceles me tenéis pelusa!
Así siempre, martirizando a los otros pinceles. Un buen día,-mal día para el pincel-se le empezó a caer el pelo...quedándose en vulgar palito.
"¡El pincel calvo"-exclamó otro pincel.
Y así suele sucecer, a quien siempre presume, sin tener de qué y porqué.



