jueves, 4 de febrero de 2010

El Campesino


Salió a sembrar, de madrugada, volvió anochecido...traía la simiente intacta y una sombra de plomo le seguía. Salió a sembrar....decían que era tiempo de regresar...volver a las costumbres. El era solo un rudo campesino...los ojos y las manos pegados a la tierra....¡y la esperanza también!. Su pequeña esperanza...justo para ir tirando, de un año para otro..de cosecha en cosecha. Transpiraba, deseaba la lluvia ó el sol...dependiendo del momento. Maldecía a menudo...cantaba otras veces...cuando el aire era dulce...obediente el ganado.
Un día vió en sus manos una dura culata. Vió el fuego, el miedo, el odio limándole los huesos. La carne troceada...el aire rojo entrando en sus párpados. La furia repetida del acero y la pólvora...la sangre despreciada. Aquello era la guerra le dijeron. Luego otro día le ordenaron :¡Alto!.
Volvió. Pensó primero que era hermoso. La paz debía ser como una aurora...un oloroso aceite derramado...un vino alegre dentro de las venas.
Volvió...salió a sembrar de madrugada...salíó y no pudo. Le faltaba el silencio...sus oidos alerta segían escuchando los cañones...la brama del motor entre las nubes...la piedra hecha estallidos...el lento gotear de las heridas.
Y dejó solo el campo...devoilvió a sus arcas la simiente. Porque no había silencio...porque no había fé ni existía el mañana...porque se había roto el ritmo que movía sus brazos....porque así se sienten todos los campesinos de los paises que están en guerra....que no pueden sembrar la paz...

4 comentarios:

Mar dijo...

Todos somos un poco "Campesino"

Me a encantado esta reflexión en forma de cuento.

Besitossssssssss

fiaris alfabeta dijo...

Que bien redactado Uru mis felicitaciones amiga,un beso

laMar dijo...

Que maravilloso homenaje a las inocentes víctimas de las guerras, luchas sin sentido.
Un abrazo enorme

Jose Jaime dijo...

Menudo final más contundente y apropiado, me ha gustado mucho, ¡ole!

Abrazo